Nos cuentas tu caso
Empezamos con una breve llamada para entender tu situación y ver si podemos ayudarte. Si encaja, te enviamos un formulario para recoger la información importante antes de empezar.
Te acompañamos durante 12 semanas con un programa de
ejercicio adaptado a tu situación, tus tratamientos y tus objetivos.
Te acompañamos durante 12 semanas con un programa de ejercicio adaptado a tu situación, tus tratamientos y tus objetivos.
Un proceso para que no tengas que improvisar
qué hacer, cuánto hacer ni cómo saber
si lo estás haciendo bien.
Empenta es un programa de acompañamiento de 12 semanas. Pero eso no significa que tengas que avanzar al mismo ritmo que otra persona.
Adaptamos el ejercicio a tu punto de partida, tu evolución y tus objetivos.
Empezamos con una breve llamada para entender tu situación y ver si podemos ayudarte. Si encaja, te enviamos un formulario para recoger la información importante antes de empezar.
Vamos a tu domicilio para conocerte y valorar desde dónde partimos. Revisamos tu historia, tus síntomas, tu tratamiento y tu condición física para adaptar el plan a ti desde el principio.
Antes de empezar, te enseñamos a utilizar la aplicación, a consultar tus ejercicios y a comunicarte con nosotros. Así sabrás qué hacer desde el primer día.
Preparamos un plan de fuerza, ejercicio aeróbico y movilidad adaptado a tu situación y a las actividades que quieres recuperar o mantener. Lo ajustamos según cómo te encuentres y evoluciones.
Durante las 12 semanas revisamos cómo te encuentras, resolvemos tus dudas y ajustamos el plan. Si tienes dudas con la técnica, podemos revisar vídeos de tus ejercicios para ayudarte a corregirlos. También repetimos algunas pruebas físicas para que puedas ver tus progresos. Con tu autorización, podemos compartir esa información con tu oncólogo/a.
Porque tu cuerpo cambia semana a semana.
Y el plan también debe hacerlo.
Los cinco pasos anteriores explican cómo trabajaremos contigo. Estas 4 etapas muestran
cómo iremos progresando con el ejercicio a lo largo del programa.
Damos los primeros pasos
adaptándonos
a cómo
te encuentras.
Creamos una base de
fuerza y confianza para
seguir avanzando.
Avanzamos hacia las
actividades que quieres
recuperar o mantener.
Reforzamos lo conseguido
para mantenerte activo
con más autonomía.
¿Aún dudas de si podemos ayudarte?
Cuéntanos tu casoEn la mayoría de casos, sí. Hacer ejercicio durante el tratamiento oncológico puede ser seguro cuando está adaptado a tu situación, tus síntomas y el momento de tu tratamiento.
Por eso en Empenta no trabajamos con pautas genéricas. Primero valoramos tu caso, entendemos cómo estás y ajustamos el ejercicio a ti, no tú al ejercicio.
La idea no es exigirte más porque sí, sino ayudarte a moverte con criterio y seguridad, para que el ejercicio sume dentro del proceso en lugar de convertirse en una carga más.
Si esta es una de las dudas que te frena, podemos orientarte antes de empezar.
Sí. El ejercicio adaptado puede ayudar a muchas personas con cáncer a manejar mejor la fatiga oncológica, especialmente cuando se ajusta a su nivel de energía, síntomas y momento del tratamiento.
La fatiga oncológica no es simplemente estar cansado. A veces aparece aunque hayas descansado, y puede hacer que tareas normales —caminar, ducharte, salir de casa o subir unas escaleras— se sientan más pesadas de lo habitual.
No significa que el cansancio desaparezca de golpe, ni que todos los días vayas a sentirte igual. Pero con una pauta bien ajustada, el ejercicio puede ayudarte a conservar fuerza, tolerar mejor el esfuerzo y sentir que recuperas algo de control sobre tu cuerpo.
Si la fatiga te está limitando, podemos ayudarte a valorar por dónde empezar.
No es necesario. Lo importante no es que tu oncólogo conozca el nombre del programa, sino que el ejercicio esté bien adaptado a tu situación clínica real.
En la valoración inicial revisamos la información médica que tengas disponible: informes, analíticas, PET-TAC, electrocardiogramas, pruebas recientes, medicación e indicaciones específicas de tu equipo médico.
Empenta no va por libre. Cuando sea necesario y posible, y siempre con tu autorización, podemos coordinarnos con tu oncólogo/a para compartir tu evolución y ajustar mejor el plan según el momento del tratamiento: quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia o cirugía.
La idea es formar un pequeño equipo alrededor de ti: que oncología tenga información útil sobre tu evolución y que nosotros podamos adaptar el ejercicio a lo que esté ocurriendo en tu tratamiento.
Si quieres que revisemos tu situación antes de empezar, puedes verlo aquí ↗.
No. Empenta no sustituye a la oncología ni a la medicación, la quimioterapia, la radioterapia, la cirugía, la inmunoterapia ni ningún tratamiento indicado por tu equipo médico.
No es elegir entre tratamiento médico o ejercicio. Es unir fuerzas contra el cáncer.
El tratamiento oncológico se dirige contra la enfermedad. El ejercicio adaptado busca ayudarte a cuidar el resto: tus músculos, tu energía, tu movilidad, tu sistema inmune, tu metabolismo, tu tolerancia al esfuerzo y tu autonomía.
La idea es crear sinergia. Que el tratamiento médico haga su parte contra el cáncer y que el ejercicio —junto con otros pilares como la nutrición, el descanso, la gestión emocional y la reducción de tóxicos— ayude a que tu cuerpo llegue al proceso en las mejores condiciones posibles dentro de tu situación.
Si quieres saber cómo podríamos ayudarte sin interferir con tu tratamiento, puedes escribirnos aquí ↗.
La valoración inicial la hacemos de forma presencial en tu casa, para conocerte bien antes de pautar ejercicio. En esa primera visita revisamos tu situación, tus síntomas, tus limitaciones, el momento del proceso oncológico y tu punto de partida físico.
Después, el seguimiento del programa es principalmente online. Esto nos permite ajustar mejor el ejercicio a tu energía, síntomas y horarios, sin añadir más desplazamientos innecesarios.
Mucha gente piensa que online significa distante. En Empenta lo usamos justo para lo contrario: para poder estar más pendientes de cómo evolucionas entre una visita y otra.
Antes de empezar, te explicamos cómo sería el proceso en tu caso.
No estarás solo/a. Durante el proceso tendrás acompañamiento para resolver dudas, ajustar el ejercicio y revisar cómo vas evolucionando.
Si no sabes si estás haciendo bien un ejercicio, si una semana tienes más fatiga, si aparece algún dolor o si algo te preocupa, no tienes que quedarte con la duda.
Y si la tecnología no se te da bien, tampoco pasa nada. Te lo explicamos paso a paso y usamos herramientas sencillas. No necesitas dominar ninguna aplicación para poder empezar. Y si al principio necesitas que te ayude un familiar, puede participar sin ningún problema.
La parte online no está pensada para complicarte la vida, sino para acompañarte mejor sin obligarte a desplazarte más.
Si esto es una de las cosas que te frena, lo vemos contigo desde el principio.
Precisamente por eso no damos pautas genéricas.
Si tienes dolor, anemia, metástasis óseas, bajada importante de defensas, neuropatía u otros efectos secundarios del tratamiento, el ejercicio no se elimina automáticamente, pero sí debe adaptarse con más precisión.
En situaciones como metástasis óseas, anemia importante o dolor nuevo, puede ser necesaria una valoración médica antes de empezar o continuar determinados ejercicios. Y si aparecen fiebre u otros síntomas agudos, lo prioritario es consultar con tu equipo médico antes de entrenar.
En algunos casos habrá que bajar la intensidad. En otros, cambiar el tipo de ejercicio, reducir la duración, modificar posiciones o evitar ciertos movimientos. Y en momentos concretos, puede tener sentido pausar, priorizar movilidad suave o centrarnos solo en mantener actividad básica.
No se trata de forzar ni de entrenar pase lo que pase. Se trata de encontrar la forma más segura, útil y realista de moverte según tu situación actual.
Si tienes dudas sobre tu caso concreto, puedes explicarnos tu situación aquí ↗.
En general, si tu situación lo permite, suele tener más sentido empezar poco a poco durante el tratamiento oncológico que esperar al momento perfecto.
Muchas veces ese momento perfecto tarda mucho en llegar. Y mientras tanto, pueden pasar semanas o meses en los que podrías haber empezado a moverte, aunque fuera poco, para conservar mejor tu fuerza, movilidad, energía y autonomía.
No se trata de empezar fuerte, sino de empezar con una dosis adaptada a ti. En algunas situaciones puede ser necesario esperar, modificar el ejercicio o consultar previamente con tu equipo médico. Por eso valoramos tu caso y decidimos qué tiene sentido para ti.
Si no sabes si es buen momento para empezar, puedes preguntarnos aquí ↗.
No pasa nada. Empenta también está pensado para personas que nunca han hecho ejercicio o que llevan mucho tiempo sin moverse.
Muchas veces el problema no es la falta de ganas, sino no saber qué hacer, cuánto hacer o cómo empezar sin miedo. Y cuando todo parece demasiado confuso, es fácil bloquearse y acabar sin hacer nada.
Por eso no buscamos que lo hagas perfecto desde el primer día. Primero entendemos tu punto de partida, te explicamos cómo funciona todo y empezamos con una dosis asumible para ti.
Si partes de cero, puedes contarnos tu caso aquí ↗ y vemos si este programa encaja contigo.
Si una semana te encuentras peor, nos avisas y ajustamos el plan. No tienes que esperar a la siguiente cita para saber qué hacer, qué reducir o qué evitar.
Durante el tratamiento hay semanas mejores y semanas más difíciles. Por eso el ejercicio no puede ser rígido.
Si tienes más fatiga, dolor, mal descanso, efectos secundarios o menos energía, bajamos la carga, modificamos los ejercicios o cambiamos el objetivo de esa semana. Ya volveremos a progresar cuando tu cuerpo esté preparado.
La idea no es que tú encajes en una rutina cerrada, sino que el plan encaje contigo. Nuestro objetivo es que puedas seguir avanzando sin sentir que estás fallando cada vez que tienes una semana complicada.
¿Todavía tienes dudas?
Escríbenos